Pátzcuaro, pintoresco pueblo colonial detenido en el tiempo

Fotos Bruno Cortés/Maya Comunicación

Caminar por las calles empedradas de Pátzcuaro, Michoacán, admirar su arquitectura colonial y degustar la comida local, permite a los visitantes olvidar la cotidianidad para vivir una experiencia única en un pueblo que parece detenido en el tiempo, explicó el guía de turistas Alfredo de la Cruz Ibarra.
En un recorrido por este destino, uno de los ocho Pueblos Mágicos de Michoacán, De la Cruz explicó que aquí viven alrededor de 50 mil habitantes, y 50 por ciento vive del turismo, ya sea trabajando en hoteles, restaurantes, galerías o transporte.

Fotos Bruno Cortés/Maya Comunicación

Caminar por las calles empedradas de Pátzcuaro, Michoacán, admirar su arquitectura colonial y degustar la comida local, permite a los visitantes olvidar la cotidianidad para vivir una experiencia única en un pueblo que parece detenido en el tiempo, explicó el guía de turistas Alfredo de la Cruz Ibarra.
En un recorrido por este destino, uno de los ocho Pueblos Mágicos de Michoacán, De la Cruz explicó que aquí viven alrededor de 50 mil habitantes, y 50 por ciento vive del turismo, ya sea trabajando en hoteles, restaurantes, galerías o transporte.


“Lo mejor de visitar Pátzcuaro es caminar por sus calles y conocer las costumbres locales, a su gente gustosa de recibir a los turistas, y a los artesanos que muestran su particular forma de trabajo en los talleres”, relató.
El guía recomienda a los visitantes comenzar su recorrido en la Plaza principal y realizar una caminata para admirar las casas con techos de teja que ofrecen una vista única. Los puntos más emblemáticos del lugar son la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, templo principal del pueblo que comenzó su construcción hacia el año 1555.
A lo largo de su existencia ha sido restaurada en tres ocasiones por los daños que provocados por los temblores.


También se cuenta la Casa de los 11 Patios, antes un convento de monjas dominicanas que data de 1742. “Aunque el espacio llegó a ser muy amplio, actualmente solo se tiene acceso a cinco, pues los demás fueron vendidos y ahora son casas particulares”, añadió. En este conjunto de edificios coloniales se albergan además talleres artesanales de textiles principalmente.
De la Cruz detalló que la artesanía típica del lugar es un trabajo perfilado en oro llamado Maque, para hacer alhajeros decorados con colores que se obtienen de tierras de origen mineral.
“Pero también se pueden encontrar productos típicos de regiones y comunidades cercanas como son figuras talladas en madera, tradicionales en todo el estado, textiles de Tzintzuntzan, alfarería vidriada de Santa Fe, catrinas de barro de Capula, entre otros”.


Luego de recorrer otros espacios turísticos como el Templo y Colegio de la Compañía de Jesús, el Templo del sagrario, la Plaza Vasco de Quiroga, el Palacio de Huitziméngari y el mercado de artesanías, los visitantes pueden degustar la gastronomía típica del lugar.
“Aquí destacan principalmente los uchepos o tamales elaborados con maíz tierno molido, al cual en ocasiones se le agrega leche; el pescado blanco y los charales de Pátzcuaro y en los regiones vecinas platillos de cocineras tradicionales de Michoacán”, concluyó.

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